2/4/16

Criterios diagnósticos de Gilberg.


  Los rasgos que captan el estilo especial de las personas con síndrome de Asperger, y otros muchos, se recogen entre los criterios diagnósticos elaborados por el doctor Christopher Gillberg, que incluyen seis áreas de afectación. A saber:
  1. En primer lugar se encuentran las deficiencias sociales que, con un egocentrismo extremo (¿?), pueden incluir incapacidad para interactuar con sus iguales, falta de deseo de interacción con los demás, pobre apreciación de claves sociales o respuestas sociales y emocionales poco apropiadas o que no son las esperadas en cada caso. A las personas con este trastorno se las suele calificar de egoístas debido a la aparente despreocupación por las necesidades de los demás pero en realidad quienes tienen Asperger sí muestran interés por los sentimientos de sus seres queridos como lo hace cualquier otra persona solo que, en este caso, la forma de comunicar o expresar esa preocupación difiere de la habitual. Con mucha frecuencia la expresión facial de las personas con Asperger es poco precisa o es, simplemente, diferente, por eso quienes les conocen de primera mano saben interpretar sus gestos y se dan cuenta de su estado de ánimo y preocupaciones pero quienes no tratan con ellos de forma personal o íntima no se dan cuenta de ello. Y por eso también en muchas ocasiones los padres de niños con Asperger se convierten en una especie de traductores suyos: para percibir el estado de ánimo, la preocupación o el interés de una persona con este síndrome, se requiere cierto entrenamiento o el trato habitual con dicha persona pero, desde luego, creer que no tienen sentimientos o no se preocupan por los demás es un gravísimo error.
  2. Las personas con síndrome de Asperger presentan intereses y preocupaciones limitadas, que incluyen una relativa exclusión de otros intereses y la adherencia repetitiva a sus intereses restrictivos. Habitualmente focalizan todo su interés en el aprendizaje de datos o en actividades de colección sobre áreas concretas que les resultan apasionantes y adquieren conocimientos muy concretos hasta llegar a ser verdaderos expertos. A la vez, y aquí está el problema, ignoran aquellos otros temas que no les interesan en absoluto (esto puede desembocar en fracaso escolar). 





  3. Entre quienes tienen este trastorno suelen preferirse rutinas o rituales repetitivos que pueden ser impuestos a sí mismos o impuestos a los demás. Experimentan ansiedad si sus costumbres, sus horarios o sus actividades varían, lo cual hace necesaria la anticipación de dichos cambios. Los rituales de comportamiento pueden variar mucho, y ser cosas sencillas como un horario concreto para levantarse o acostarse a diario, hasta rutinas muy complejas. Es por esta razón por la que los profesionales recomiendan la elaboración de horarios detallados en los que se determine las actividades y el tiempo en el que cada actividad se desarrollará y el uso de agendas. Las reglas, tanto en casa como en el colegio, deben aplicarse con cuidado ya que muchas de estas personas pueden ser bastante rígidas a la hora de seguir las normas y llegar a aplicarlas literalmente. Las orientaciones deben ser expresadas con mucha claridad y preferentemente por escrito a la vez que deben aplicarse con cierta flexibilidad. En el caso de los pequeños se les puede recompensar con actividades que sean de su interés cuando hayan realizado de forma satisfactoria las tareas, hayan obedecido correctamente las reglas establecidas o se hayan comportado como se esperaba.
  4. Con cierta frecuencia se presentan también particularidades de habla y de lenguaje que se corrigen en poco tiempo. A veces aparece un lenguaje expresivo superficialmente perfecto pero con prosodia extraña (un tono peculiar o características peculiares de voz), o una comprensión lingüística deficiente, que incluye mala interpretación de significados literales e implícitos.
  5. Aparecen en la persona con síndrome de Asperger problemas de comunicación no verbal tales como el uso limitado de los gestos, un lenguaje corporal torpe, expresión facial limitada o inapropiada, mirada peculiar (o ausencia de la misma) y dificultad en adaptarse a la proximidad física. Por tanto, el empleo del lenguaje no verbal como apoyo al verbal es deficiente. Esto se traduce en la falta de expresión facial o en la diferente forma de mostrar emociones así como en la dificultad para interpretar las emociones de los demás y, en consecuencia, responder a ellas como se espera. Este rasgo característico de las personas con Asperger es el que ha provocado la sensación general de que las persona con este trastorno no tienen emociones ni atiende a las emociones de los demás, comportándose, pues, de forma egoísta. Al contrario de lo que se cree las personas con SA sienten emociones igual que los neurotípicos. La diferencia radica en la forma en cómo las expresan.
  6. Torpeza motora que puede no formar necesariamente parte del cuadro en todos los casos. Además, la torpeza motora les impide atender ciertas exigencias sociales y educativas como, por ejemplo, hacer buena letra al escribir, seguir el ritmo al bailar, etc.



 Para que se produzca el diagnóstico estos comportamientos han de ser de suficiente intensidad como para interferir de modo significativo con áreas de funcionamiento sociales u otras áreas. Todo el mundo, todos, tenemos rasgos autistas, rasgos depresivos, rasgos bipolares, etc. El problema de las personas con síndrome de Asperger es que esos rasgos son tan intensos que producen dificultades significativas en ellos.
va.
Nota: No todos presentan todos los síntomas descritos como clásicos y ninguno de ellos es patognomónico o decisivo. Consecuentemente, la ausencia de cualquiera de ellos no es excluyente del diagnóstico.
(Este texto es un extracto del libro "Mundo Asperger y otros mundos", de Sacha Sánchez-Pardíñez. El libro digital está disponible en: http://www.amazon.com/dp/B017IMQFYW ).