20/3/16

La triada de Wing.


   Lorna Wing en 1981 usó el término “Síndrome de Asperger” por primera vez para describir a subgrupo de pacientes dentro del continuo autista y gracias a ella el Asperger se ha ubicado entre los trastornos del desarrollo en general y en el espectro del trastorno autista en particular. Definió lo que se conoce como la "tríada de Wing" al concretar que los tres rasgos definitorios del síndrome de Asperger son las dificultades de comunicación, socialización e imaginación.

   Sobre el diagnóstico:
   A pesar de haberse definido por activa y por pasiva los síntomas y rasgos comunes a las personas con este trastorno el diagnóstico del Síndrome de Asperger es difícil y en muchas ocasiones se realiza en la adolescencia, o más tarde incluso, aunque muchos padres empiezan a detectar que su hijo es diferente cuando tiene entre dos y siete años. Las principales alarmas las provocan un desarrollo social anormal (tienen muy pocos amigos o ninguno), un uso del lenguaje extraño (inventan palabras, repiten frases o aprenden a leer por sí mismos) y la presencia de rutinas y rituales (comer siempre en un mismo plato o interesarse por un tema de forma desorbitada). 





De forma general las familias describen que los niños/as se caracterizan porque su comportamiento es excesivamente infantil, aprenden a leer solos, no miran a los ojos al hablar, tienen rabietas que para los demás son incomprensibles, sienten frustración desmesurada, no tienen sentido del peligro y a veces son auténticos kamikazes, no parecen darse cuenta del estado de ánimo de quienes les rodean, se absorben en actividades concretas sin prestar ninguna atención al resto de cosas que les rodean, no parecen atender a su nombre cuando se les llama, son torpes y patosos, son completamente literales y no entienden bromas, sarcasmos, chistes, o frases hechas.