23/3/16

La infancia no siempre es la etapa más difícil para el Asperger.

  La mayor parte de los niños con el síndrome sufren dificultades sociales en el medio escolar, pero tampoco es siempre así, ni es cierto que la infancia sea en todos los casos el momento en el que más problemas presentan. Hay personas que durante la infancia y la adolescencia han disfrutado de una vida social bastante común y enriquecedora y es en la adultez cuando se enfrentan a carencias de socialización y se sienten solos.
  No vamos a negar que lo más común es que las dificultades sociales empiecen y se desarrollen con fuerza durante la infancia ya que a estos niños y estas niñas, generalmente, les cuesta desenvolverse con sus compañeros y se convierten en foco de burlas, son hostigados, chantajeados y se les considera raros y excéntricos por sus pares. Sin embargo, con relativa frecuencia, la adolescencia es la etapa más dura para ellos porque, a los problemas sociales y la marginación, se añaden todas las dificultades que conlleva en sí misma la pubertad y el hecho de que ya son bastante mayores para darse cuenta del rechazo y demasiado inmaduros para solucionarlo.
  Con los años, cuando se van convirtiendo en adultos, se adaptan mejor y aprenden a ignorarlo.
  Las personas con síndrome de Asperger en la edad adulta se desenvuelven con normalidad en la mayoría de los casos.
  Las dificultades son diferentes en cada edad y precisan estrategias distintas también.

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