29/3/16

El pacto social dificulta la integración de las personas con síndrome de Asperger.

  Todas las personas presentamos algún signo de autismo alguna vez en nuestras vidas sin que sea significativo ni patológico, igual que todas pasamos por etapas más depresivas o más eufóricas, o tenemos momentos en los que nos resulta imposible concentrarnos, o proyectos absorbentes de vez en cuando. Eso no significa que tengamos un trastorno neurológico o psiquiátrico: sencillamente somos humanos. Sin embargo, cuando en una misma persona se reproducen varios patrones conductuales, se presentan características que están tipificadas en los manuales diagnósticos como propias de un síndrome, y esas características se prologan en el tiempo, la cosa cambia. En ese caso sí podría ser patológico e indicar que se tiene un trastorno. 
  El síndrome de Asperger es uno de los menos conocidos y más difíciles de diagnosticar y se sabe que éstas son personas con ciertas diferencias respecto a los neurotípicos pero también con similitudes, y que, además, son personas diferentes entre ellas pese a sus similitudes. No hay dos seres con el síndrome que sean iguales, que se comporten del mismo modo o vean el mundo de igual manera. Comparten algunos rasgos pero también hay diferencias que convierten a este síndrome en uno de los más difíciles de comprender. De hecho hay profesionales entrenados para atender a la diversidad que, sin embargo, con cada persona Asperger que se encuentran han de cambiar de estrategia metodológica.
  Los Asperger tienen una forma diferente de procesar la información, de ver la vida, y ciertas dificultades para adaptarse a los convencionalismos sociales. Sin embargo son solo eso, convencionalismos, que bien podrían ser otros, muy diferentes, que hicieran que las normas sociales dieran un vuelco y lo aceptable y previsible fuera algo diferente a lo que hemos “pactado” que sea. El pacto social dificulta la integración de las personas con síndrome de Asperger y les hace sentirse diferentes, excéntricos, marginados e incluso discriminados con cierta frecuencia.



 
  No hemos de perder de vista que la forma en que el síndrome se desarrolla en cada persona puede ser muy diferente a la de otros. De hecho, pensando en una de sus dificultades primordiales (la de la socialización) resulta que hay  ejemplos de personas con síndrome de Asperger que se han vuelto tímidas, solitarias y retraídas, con poco contacto social, y a otras personas que han desarrollado las habilidades opuestas convirtiéndose en seres con cierto éxito social gracias a la aceptación que en su entorno han tenido sus diferencias.
  Una persona Asperger puede adaptarse y salir adelante con bastante eficacia si cuenta con el apoyo del entorno.


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Fuentes:
- Libro "Mundo Asperger y otros mundos", de Sacha Sánchez-Pardíñez. El libro digital está disponible en: http://www.amazon.com/dp/B017IMQFYW
-  Libro "Síndrome de Asperger. Síndrome invisible". 2013, Sánchez-Pardíñez, S., Psylicom Ediciones, colección de materiales para TEA.