30/3/16

Comorbilidad del Asperger: síndrome de Tourette.

  El síndrome de Tourette se define como parte de un espectro de trastornos por tics, que incluye tics transitorios y tics crónicos. Se trata de un trastorno con inicio en la infancia, caracterizado por múltiples tics físicos (motores) y vocales (fónicos). Estos tics característicamente aumentan y disminuyen, incluso se pueden suprimir temporalmente.
  El trastorno lleva el nombre del médico Georges Gilles de la Tourette, neurólogo francés, que en 1885 publicó un resumen de nueve casos de personas con reflejos involuntarios. Sin embargo Jean Marc Gaspard Itard había descrito ya en 1825 el caso de una mujer con estos síntomas.
  El síndrome de Tourette se consideraba un raro y extraño síndrome, a menudo asociado con la exclamación de palabras obscenas o comentarios socialmente inapropiados y despectivos (coprolalia), pero este síntoma está sólo presente en una pequeña minoría de afectados.
  La prevalencia de tics transitorios y crónicos en niños en edad escolar es alta, y los tics más comunes son parpadeo de ojos, toser, carraspear, olfatear y movimientos faciales. Un Tourette grave en la edad adulta es una rareza, y el síndrome de Tourette no afecta negativamente a la inteligencia o la esperanza de vida.
  Por lo general, los síntomas se manifiestan en el individuo antes de los 18 años de edad. Puede afectar a personas de cualquier grupo étnico y de cualquier sexo, aunque los varones lo sufren unas 3 ó 4 veces más que las mujeres y el curso natural del síndrome varía entre pacientes. A pesar de que los síntomas oscilan entre leves hasta muy severos, en la mayoría de los casos son moderados.

  Diagnóstico del síndrome de Tourette:
   Por lo general, el síndrome de Tourette se diagnostica observando los síntomas y evaluando el historial familiar. No hay pruebas de sangre u otras pruebas de laboratorio que puedan diagnosticar el trastorno. En la diagnosis los tics motores y fónicos deben estar presentes por lo menos 12 meses.
  Ya no es considerado una enfermedad rara pero no siempre es correctamente diagnosticado porque la mayoría de los casos son leves y la severidad de los tics disminuye en la mayoría de los niños a su paso por la adolescencia. Aunque la causa del síndrome de Tourette es desconocida las investigaciones actuales revelan la existencia de anormalidades en ciertas regiones del cerebro (incluyendo los ganglios basales, los lóbulos frontales y la corteza cerebral), los circuitos que hacen interconexión entre esas regiones y los neurotransmisores (dopamina, serotonina y norepinefrina) que llevan a cabo la comunicación entre las células nerviosas.
  Se pueden usar estudios de neuroimágenes, como imágenes de resonancia magnética (IRM), tomografía computarizada (TC) y escáneres electroencefalográficos (EEG), o distintas pruebas de sangre para excluir otras condiciones que se puedan confundir con ST. Sin embargo, la diagnosis del ST es clínica y no hay pruebas de sangre o de laboratorio que puedan diagnosticar el trastorno.
  Para ser diagnosticado con Tourette se deben cumplir los siguientes criterios:
- Haber presentado en algún período de la enfermedad múltiples tics motores y al menos uno vocal, que no tienen por qué darse todos a la vez.
- Durante más de un año los tics aparecen varias veces al día, frecuentemente en forma de oleadas.
- Esto sucede casi a diaro o de manera intermitente con períodos libres de tics que nunca superan los tres meses consecutivos.
- El trastorno interfiere en el normal desempeño de la persona, afectando a su vida familiar y a su actividad escolar, social o laboral.
- Los primeros episodios de tics se producen antes de los 18 años de edad.
- El trastorno nunca es debido a los efectos directos de ningún medicamento, como pueden ser los estimulantes, ni a una enfermedad médica, entre las cuales cabe destacar la enfermedad de Huntington, la corea de Sydenham, la enfermedad de Parkinson, la enfermedad de Wilson, encefalitis postvíricas, distonías, disquinesias, coreas, atetosis, mioclonías, hemi-balismo, compulsiones, manierismos y movimientos estereotipados.
  Los tics se distinguen de los movimientos estereotipados porque estos últimos son voluntarios y no causan malestar subjetivo, a diferencia de los tics, que son involuntarios y producen malestar.

  Pronóstico del síndrome de Tourette:
  Aunque no hay cura para el síndrome de Tourette muchos pacientes mejoran a medida que maduran. Los individuos no ven reducida su esperanza de vida. A pesar de que el trastorno es crónico y perdura por toda la vida no es una enfermedad degenerativa. Los tics tienden a disminuir según avanza la edad del paciente, permitiendo a algunos de ellos abandonar el uso de medicamentos. En algunos casos se produce una remisión completa  después de la adolescencia.

  Tratamiento de síndrome de Tourette:
  Por el hecho de que los síntomas no limitan a la mayoría de los pacientes y su desarrollo procede normalmente y la mayoría de las personas con síndrome de Tourette no requieren medicamentos. No obstante, hay medicamentos disponibles para ayudar a los pacientes cuando los síntomas interfieren con las tareas cotidianas.
  No existe un solo medicamento útil para toda persona con Síndrome de Tourette, ni hay un medicamento que elimine todos los síntomas. Además, los medicamentos disponibles solamente pueden reducir síntomas específicos: algunos pacientes que necesitan medicamentos para reducir la frecuencia e intensidad de los tics pueden ser tratados con fármacos neurolépticos en dosis muy pequeñas que se aumentan lentamente hasta que se logra el mejor equilibrio posible entre los síntomas y los efectos secundarios. La clonidina, un fármaco antihipertensivo, también se usa para tratar los tics. También hay medicamentos disponibles para tratar algunos de los trastornos asociados con el Tourette, usualmente recetados para el trastorno de déficit de la atención o para tratar las conductas obsesivo-compulsivas. Son efectivos pero su uso es controvertido porque se aumentan los tics.
  El síndrome de Tourette se puede tratar mediante ejercicios de respiración, duplicando la frecuencia respiratoria y la cantidad de aire de cada inhalación. Este tratamiento aumenta las dosis naturales de dopamina, serotonina, norepinefrina y otros neurotransmisores, mejorando también la neurorecepción, así como normalizando el flujo sanguíneo en calidad y cantidad en las zonas del cerebro responsables de los reflejos involuntarios.
  Otros tipos de terapia pueden ser útiles, por ejemplo la psicoterapia, que puede ayudar a la persona a manejar no sólo el trastorno sino también los problemas sociales y emocionales que suelen acompañarlo.

  Comorbilidad del síndrome de Tourette:
  Aunque no todas las personas con síndrome de Tourette tienen otros trastornos muchas personas experimentan problemas adicionales como el trastorno obsesivo-compulsivo; el trastorno de déficit de atención; diversos trastornos del desarrollo del aprendizaje, los cuales incluyen dificultades de lectura, escritura, aritmética y problemas perceptuales; y trastornos del sueño, que incluyen despertarse frecuentemente o hablar dormido. Existe una estrecha relación entre los trastornos por tics y el síndrome de Tourette y la amplia variedad de síntomas que pueden acompañar los tics puede causar más limitaciones que los tics mismos. Así que los pacientes, sus familias y sus médicos, necesitan determinar qué síntomas causan más limitaciones para poder elegir los medicamentos y las terapias más apropiadas.



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Fuentes:
- Libro Mundo Asperger y otros mundos, de Sacha Sánchez-Pardíñez; sección de trastornos comórbidos. El libro está disponible en: http://www.amazon.es/gp/product/B017IMQFYW?%2AVersion%2A=1&%2Aentries%2A=0
- Wikipedia: https://es.m.wikipedia.org/wiki/Síndrome_de_Tourette

1 comentario:

Anónimo dijo...

Gracias por ayudarnos a difundirlo.
Es una entrada completisima.
Abrazos.
Ampastta.