2/3/16

Adolescencia Asperger.




   Durante la adolescencia aparecen en las personas con síndrome de Asperger (SA) dificultades muy concretas que se pueden traducir en reacciones emocionales desproporcionadas y poco ajustadas a las situaciones. También es frecuente la existencia de intereses inmaduros y poco acordes con la edad. La mayor conciencia que se tiene respecto a la soledad, comparado con otros trastornos del espectro autista, produce sentimientos de incomprensión y mayor vulnerabilidad a alteraciones psicológicas como la depresión, la ansiedad y el estrés. A veces en los adolescentes con SA se produce un descuido de la higiene y el cuidado personal (si bien algunos desarrollan rituales obsesivos en relación con la higiene) que aún dificultan más su socialización.


   Los adolescentes con Asperger son muy vulnerables a desarrollar trastornos de ansiedad y depresión y en los adultos sin diagnosticar la complejidad se multiplica. Las dificultades principales que pueden aparecer durante la adolescencia, según la Federación Asperger España, son: inmadurez emocional, reacciones emocionales desproporcionadas y poco ajustadas a las situaciones, intereses inmaduros y poco acordes con la edad, mayor conciencia de diferencia, sentimientos de incomprensión y de soledad, vulnerabilidad a alteraciones psicológicas como la depresión, la ansiedad y el estrés, descuido de la higiene personal (si bien algunos desarrollan rituales obsesivos en relación con la higiene), aumento de las obsesiones y los rituales de pensamiento y dificultades académicas como lentitud, problemas de adaptación a los cambios de horarios, profesores, aulas, etc., torpeza para elaborar planes de estudio y secuenciar tareas, desmotivación o dificultades para captar la idea principal de un texto y seleccionar información relevante.


   Sin embargo durante la edad adolescente también son muchas las cualidades y aspectos positivos que presenta la persona con síndrome de Asperger. Por ejemplo, generalmente tienen fuertes valores morales como la sinceridad, compañerismo, bondad, defensa de los derechos humanos y crítica de las injusticias que observan a su alrededor. También muestran persistencia para alcanzar sus metas y objetivos y gran deseo de superación. Por lo general presentan una personalidad sencilla, ingenua y transparente, con ausencia de malicia y de dobles intenciones.


   A esta edad la persona con Asperger ya tiene un mejor dominio de las reglas sociales básicas aunque siguen teniendo ciertas necesidades específicas de su condición: necesitan, por ejemplo, una fuerte educación del entorno en el respeto, la tolerancia y comprensión hacia la persona con SA, para lo cual es muy útil enfatizar las habilidades sobresalientes del adolescente con Asperger, mediante situaciones de aprendizaje cooperativo. Hay que motivarles a participar en situaciones que refuercen su autoestima, que mejoren su imagen y faciliten la integración en el grupo y, en el aspecto académico, necesitan adaptaciones metodológicas (tiempo extra para acabar las tareas, posibilidad de exámenes orales, uso de procesador de textos, potenciar la vía visual de aprendizaje, preguntas cerradas en los exámenes como los test de respuestas múltiples, entre otros), directrices claras y muy explícitas en cuanto a cómo realizar y presentar sus trabajos, contar con la figura de un tutor o profesor de apoyo que pueda vigilar su estado emocional y le dé pautas en lo académico, lo personal y lo emocional, ayudándole a planificar sus estudios, entrenándole en técnicas que le permitan manejar situaciones difíciles en el colegio o instituto, etc.


   Al adolescente con síndrome de Asperger hay que ayudarle a conocer y a aceptar qué significa el síndrome de Asperger, así como a reconocer lo bueno y lo malo de sí mismo. Es muy útil proporcionarle estrategias de autocontrol y enseñarle técnicas de control de pensamientos obsesivos y de control de preguntas repetitivas. Conviene también incluir al adolescente con Asperger en un programa de educación física orientado a la salud y la buena forma física en lugar de los deportes competitivos y fomentar su participación en actividades extracurriculares relacionadas con sus puntos fuertes. También hay que analizar los problemas de conducta, ya que las razones que subyacen a esos problemas pueden no ser obvias ni claras, antes de tomar medidas drásticas, como castigos, que no servirían para cambiar las conductas. Siempre será mejor y más útil el apoyo para mejorar sus habilidades, especialmente las sociales y conversacionales.


   Para cuando el individuo con autismo llega a la adolescencia los padres son unos verdaderos expertos en autismo pero también tienen más años y menos energía. El enfoque empieza a cambiar hacia otros aspectos como la confrontación directa de las diferencias de su hijo con otros de la misma edad. Mientras los demás adolescentes caminan hacia la adultez encontrando su propio sitio en la sociedad el joven Asperger permanece indiferente a los eventos sociales o las luchas por ser independiente. Tampoco llega la primera fiesta, ni las citas, los pretendientes o las llamadas telefónicas. Se hace necesario enfrentar los aspectos de sexualidad y resolverlos y empieza a planearse para el futuro: entrenamiento laboral, seguridad financiera y arreglos para que el hijo pueda vivir adecuadamente cuando los padres falten, etc.



   En este momento los padres tienen que manejar también las diferencias de su propio matrimonio con otros, ya que, cuando otras parejas tienen la oportunidad de reencontrarse al empezar a quedarse solos en casa, sin tener que cuidar niños pequeños, ellos deben continuar cuidado de un hijo con TEA que depende de ellos, así que deben redefinir su papel como padres de un hijo dependiente, pero ya no un niño.