9/2/16

Trastorno afectivo de Casandra. Redefinición y características.



   La dificultad mayor que se presenta en las parejas de las personas con SA son las derivadas del trastorno de de privación afectiva de Casandra (CADD), que se produce especialmente cuando el cónyuge con Asperger aún no está diagnosticado, o niega el diagnóstico, y culpa a su pareja de las situaciones disfuncionales que se producen en la relación y/o en la convivencia. Está caracterizado por síntomas de estrés y baja autoestima y, a menudo aparece junto a somnolencia, disminución de la libido y disminución del sistema inmunitario. 
   Las investigaciones de Maxine Aston apuntan claramente a que el CADD puede desarrollarse como consecuencia de mantener una relación íntima con un adulto con síndrome de Asperger o alguna otra afección que curse con niveles bajos de empatía y niveles altos de alexitimia, siendo la alexitimia un trastorno neurológico que consiste en la incapacidad del sujeto para identificar las emociones propias y, consecuentemente, la imposibilidad para darles expresión verbal. Se manifiesta en el 85% de los afectados por trastornos del espectro autista.





    El hecho de que el daño se inflija sin querer, de que no sea a propósito, sólo se hace evidente cuando se descubre la causa del comportamiento del miembro Asperger de la pareja, ya sea mediante autodiagnóstico o mediante el diagnóstico por un profesional. La comunicación y la reciprocidad emocional son los ingredientes clave para mantener una relación que funcione y, si uno de los miembros de la pareja es incapaz de dar, o incluso de comprender la necesidad de comunicación y el intercambio de emociones, entonces es casi seguro que la relación va a ser dificultosa. Así que, cuando se vive en una relación de pareja en la que el síndrome de Asperger no está diagnosticado, o su existencia es negada, se suele culpar al componente de la pareja que no es Asperger de las situaciones disfuncionales que se producen. El CADD alcanza su máxima expresión cuando el componente de la pareja que no es Asperger (ya sea éste hombre o mujer) no es creído ni por el componente Asperger de la pareja ni por las personas de su entorno. Se trata, pues, de una afección secundaria que deriva de la situación de convivencia en la que se halla la persona, que es transitoria, y es relacional (no personal). Los efectos del CADD pueden eliminarse o reducirse al encontrar la causa, pero sólo será así si ambos componentes de la pareja aceptan dicha causa. 



    La aceptación permite tomar medidas para restituir la falta de atención emocional que la persona con CADD ha estado sufriendo. Algunas parejas son capaces (siempre y cuando se acepte el diagnóstico) de atribuir los problemas al síndrome de Asperger y dejar de culparse el uno al otro, así que pueden llegar a funcionar bien si ambos entienden sus diferencias y trabajan para desarrollar una forma de comunicarse diferente y mejor. La consecución de este objetivo dependerá de la relación que tenga la pareja, del nivel de compromiso y de la aceptación total por parte de ambos de la presencia del síndrome de Asperger. No hay que olvidar, sin embargo, que hay muchas personas con Asperger, no todas, que tienen cierta dificultad para demostrar afecto a la persona a la que aman, entre otras cosas porque los Asperger no siempre entienden el momento en el que es más indicado demostrar afecto.






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   Casandra Affective Deprivation Disorder (CADD): Maxine Aston es consejera y terapeuta de parejas en las que uno de los miembros tiene el síndrome de Asperger o está en el espectro autista. “Asperger Syndrome in the Counselling Room” se publicó en el Counselling and Psychotherapy Journal en junio de 2003 y se tradujo al castellano por Isabel Rosales Mateos y Ana González Carvajal.