20/2/16

SÍNDROME DE TOURETTE.

El síndrome de Tourette se define como parte de un espectro de trastornos de tics que incluye tics transitorios y tics crónicos. El trastorno lleva el nombre del médico Georges Gilles de la Tourette, neurólogo francés, que en 1885 publicó un resumen de nueve casos de personas con reflejos involuntarios. Sin embargo Jean Itard ya había descrito en 1825 el caso de una mujer con estos síntomas. Por lo general los síntomas se manifiestan en el individuo antes de los 18 años de edad y puede afectar a personas de cualquier grupo étnico y de uno u otro sexo aunque los hombres sufren alrededor de 3 a 4 veces más que las mujeres.  La prevalencia de tics transitorios y crónicos en niños en edad escolar es alta, y los tics más comunes son el parpadeo, la tos, carraspeos y movimientos faciales.  Un Tourette grave en la edad adulta es una rareza. El curso natural del síndrome varía entre los pacientes: a pesar de que los síntomas varían de leves a muy graves en la mayoría de los casos son leves.

El síndrome de Tourette es considerado un síndrome raro y extraño, a menudo asociado con la exclamación de palabras obscenas o socialmente inapropiadas y comentarios despectivos (coprolalia), pero este síntoma está presente en sólo una pequeña minoría de personas afectadas. 

Este es un trastorno neuropsiquiátrico con inicio en la infancia que se caracteriza por múltiples tics físicos (motores) y vocales (fónicos). Estos tics a veces aumentan y disminuyen e incluso se suprimen temporalmente. Existe una estrecha relación entre los trastornos por tics y el síndrome de Tourette.

Aunque se desconoce la causa del síndrome de Tourette la investigación actual revela la existencia de anormalidades en ciertas regiones del cerebro (incluyendo los ganglios basales, los lóbulos frontales y corteza cerebral), los circuitos que interconectan entre esas regiones y los neurotransmisores (dopamina , serotonina y norepinefrina) que llevan a cabo la comunicación entre las células nerviosas.

En el diagnóstico de la tics motores y fónicos deben estar presentes durante al menos 12 meses. Pueden utilizarse los estudios de neuroimagen como las imágenes de resonancia magnética (MRI), escáneres de tomografía computarizada (TC) y (EEG), etc. para descartar otras condiciones que pueden ser confundidas con ST. Sin embargo, el diagnóstico es clínico y no hay pruebas de análisis de sangre o de laboratorio que puedan diagnosticarlo. Por lo general, el síndrome de Tourette se diagnostica mediante la observación de los síntomas y la evaluación de la historia familiar.

Aunque no todas las personas con síndrome de Tourette tienen otros problemas muchas personas experimenta trastorno obsesivo-compulsivo adicional; trastorno por déficit de atención; diversos trastornos del desarrollo del aprendizaje que incluyen la dificultad en la lectura, escritura, aritmética y problemas de percepción; y los trastornos del sueño que incluyen despertarse frecuentemente o hablar durante sueño.

La asociación Ampastta (Madrid) asegura que la medicación es un negocio para la industria farmacéutica ya que se atiende a los afectados con varios medicamentos para otras enfermedades como los neurolépticos, antipsicóticos, ansiolíticos ... que lejos de ayudar, a menudo empeoran la situación e incluso causan efectos secundarios que a veces se vuelven crónicos.

El síndrome de Tourette no afecta negativamente a la inteligencia o la esperanza de vida.

(Imagen Tod Parr)

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