10/2/16

Mitos sobre déficit de atención con o sin hiperactividad.


Recordamos que los primeros intentos de explicar la existencia del TDAH fueron llevados a cabo en los años 30. En aquel momento, los médicos que trataban a niños con un carácter inquieto y con dificultad para concentrarse les diagnosticaban el síndrome posencefálico, pese a que la mayoría de esos niños nunca habían tenido encefalitis. Fue precisamente Leon Eisenberg quien en los años 60 volvió a hablar de dicho trastorno y en el año 1968 incluyó la enfermedad en el manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales. En los años ochenta se reformuló la definición del trastorno como un déficit atencional y no únicamente como trastorno hipercinético. Los síntomas más frecuentes son impulsividad, falta de memoria, una incapacidad crónica para concentrarse o enfocarse en una cosa particular a la vez y que se distraen fácilmente. No supone falta de inteligencia y no son niños necesariamente vagos ni desmotivados. Desde los años setenta han sido infinidad los mitos que se han difundido sobre este trastorno contribuyendo a su desconocimiento. Los 10 más destacables sobre el TDAH y el tratamiento farmacológico son los siguientes:

1.- Los padres tienen la culpa del TDAH y el diagnóstico es poco fiable. Está comprobado que su origen es biológico y con un alto porcentaje de transmisión genética (75%). Este trastorno altera el nivel de actividad por su componente hiperactivo; inhibe o frena ideas, pensamientos o comportamientos por la impulsividad y altera la atención sobre las acciones a causa de la inatención. No es culpa de los padres y su diagnóstico es muy fiable. Aquellos en los que el déficit predominante sea la inatención se considerarán englobados en el grupo de atencionales y quienes presenten mayor dificultad por impulsividad e hiperactividad pertenecerán al grupo de hipercinesis. Sin embargo es bastante común encontrar ambas categorías en una misma persona.

2.- El TDAH es algo nuevo, existe solo en EE.UU., es un invento... El TDAH se conoce desde 1865, fecha en la que aparece en el cuento “Der Stuwwelpeter”, como "Disfunción Cerebral Mínima". En 1950 se denominó "Síndrome Hipercinético" y una década después "Síndrome del Niño Hiperactivo" o "Reacción Hipercinética de la Infancia".
A partir de 1980 se llamó Trastorno por Déficit de Atención (con o sin Hiperactividad) (TDA con H, TDA sin H) y existen tres subtipos: combinado, inatento e hiperactivo-impulsivo. El investigador al que se atribuye el descubrimiento del TDAH, el psiquiatra estadounidense Leon Eisenberg, siete meses antes de morir afirmó que se trataba de "un ejemplo de enfermedad ficticia" en el semanario alemán Der Spiegel, lo cual contribuyó a la creencia de que este trastorno no existe en realidad.

3.- Los síntomas de TDAH son leves, es una enfermedad falsa, debida a la poca paciencia de los padres, el perfeccionismo y la excesiva exigencia. Si no se trata el TDAH tiene un efecto negativo sobre el niño ya que reduce notablemente el rendimiento académico y aboca al fracaso escolar: repetición de curso, abandono de estudios, etc. También se ve afectada su vida social y emocional por problemas en las relaciones con los compañeros a causa de la impulsividad, así que tienen pocos amigos y poco duraderos. Esta situación puede desembocar en cuadros de depresión. Antes de desatar la polémica uno de los principales logros de Eisenberg fue conseguir que se creyera que el TDAH tiene causas genéticas con lo que el tratamiento con medicamentos es menos cuestionable aunque, al igual que el síndrome de Asperger, no tiene consideración de enfermedad.
4.- El TDAH afecta sólo a niños y desaparece después. Algunos síntomas de hiperactividad disminuyen con el paso de los años, perdiendo intensidad, pero la inatención y, sobre todo, la impulsividad persisten en adolescentes y adultos. El TDAH es un problema crónico que requiere manejo a largo plazo. Se estima que más del 80% de los niños que presentan el trastorno continuarán padeciéndolo en la adolescencia, y entre el 30-65% lo presentarán también en la edad adulta. Así que el diagnóstico a una edad temprana y la realización de un tratamiento multidisciplinar adecuado condicionan el pronóstico y su evolución.

5.- El TDAH sólo afecta a los niños y no a las niñas. El TDHA pasa más desapercibido en niñas porque tienen menos hiperactividad y oposicionalidad, es decir, son menos negativas en la conducta y en el aprendizaje. Ellas no suelen tener problemas de rendimiento escolar hasta secundaria, sufren menos depresión pero padecen más trastornos de ansiedad.




6.- El TDAH lo debe diagnosticar y tratar el neurólogo o neuropediatra. Para manejar correctamente el TDHA y prevenir sus complicaciones se requiere un diagnóstico correcto y temprano. Los padres y el entorno escolar del niño son los primeros que pueden sospechar de un TDHA y un pediatra experto y formado puede efectuar un primer diagnóstico e iniciar un tratamiento. Sin embargo el diagnóstico definitivo lo realiza un psiquiatra, neuropediatra o psicólogo clínico. Cuando se tiene ya el diagnóstico se diseña un plan de tratamiento en el que pueden participar un psicólogo clínico, pedagogo, profesor de apoyo y otros profesionales.

7.- Los fármacos son peligrosos. Tratar el TDAH debe incluir entrenar a los padres sobre el TDAH y el manejo de la conducta del niño, apoyo y adaptación escolar y un tratamiento médico con una medicación que mejore los déficits en los neurotransmisores de algunas zonas del cerebro. Existen varias medicinas eficaces frente al TDAH aprobadas para su uso: los estimulantes (en España Metilfenidato: Rubifén®, Concerta® y Medikinet®; fuera de España también Dextro- metilfenidato, dextroanfetamina y mezcla de sales de anfetamina. Actúan principalmente sobre la dopamina. Pero también ayudan las medicaciones no estimulantes como atomoxetina (Strattera®) con efecto principalmente sobre la noradrenalina. Su elección debe hacerse de forma individualizada y SIEMPRE por prescripción médica. Habrá una fase inicial del tratamiento en la que se buscará la dosis adecuada, una fase de mantenimiento y una fase de perfeccionamiento, con retoques de la dosis.

8.- Es mejor la psicoterapia u otros abordajes no farmacológicos frente a la medicación. La psicoterapia que ayuda al niño con TDAH es el entrenamiento de los padres sobre los síntomas y sobre el control y manejo del comportamiento del niño. La psicoterapia psicoanalítica, la de juego, el entrenamiento cognitivo para "mejorar" la concentración, memoria o atención no funcionan con el TDHA. Sí que es beneficioso el apoyo escolar con técnicas de estudio, recuperando las áreas de especial dificultad o retraso académico del niño respecto a sus compañeros.

9.- Las medicaciones producen adicción. El metilfenidato no produce adicción aunque químicamente es similar a la anfetamina. Además a dosis normales en TDAH y por vía oral no produce efecto euforizante. Sin embargo dosis altas de metilfenidato podrían causar efecto euforizante por lo que en chicos que abusan de drogas o alcohol, debe controlarse cercanamente. La atomoxetina tampoco produce ningún efecto euforizante ni tiene riesgo de adicción.

10.- La medicación afecta al crecimiento del niño. Algunos estudios han mostrado un crecimiento más lento en los primeros 3 años de tratamiento aunque la significación clínica de éstos datos es difícil de valorar. Otros estudios encontraron una menor talla de los niños con TDAH, tratados con estimulantes, a los 18 años de edad. Pero no se ven diferencias después de esa edad y las tallas son similares a la media. La talla y el peso deben monitorizarse de cerca y en niños que pierden peso o no ganan peso adecuadamente se pueden usar suplementos energéticos y calóricos. 

--------------------------------------------------
Fuentes:
- http://www.cun.es/enfermedades-tratamientos/cuidados-casa/diez-mitos-tdah-deficit-atencion-hiperactividad
- Mundo Asperger y otros mundos, 2015, Sánchez-Pardíñez.
- Fundación CADAH