12/10/15

Sobre falta de autocontrol y desequilibrios emocionales.

La falta de autocontrol hace que no fiscalicemos nuestras emociones o, dicho de otro modo, que las emociones nos controlen a nosotros. Las personas, como actores de nuestra propia existencia, manejamos nuestra felicidad de acuerdo a la interpretación subjetiva que hacemos de nuestra vida. Se trata de un proceso constante en el que nos vemos forzados a tomar decisiones o a elegir entre opciones diferentes una vez tras otra. Si las sensaciones y los sentimientos provienen de las emociones el control de los pensamientos supondría el control emocional. Falta saber si esto no es más que una utopía.

Los desequilibrios emocionales retrasan el propio crecimiento personal y solo finalizan con la aceptación. Que una circunstancia nos haga felices o nos resulte dura e insuperable es el resultado de nuestra propia apreciación sobre la circunstancia misma. Además, la inestabilidad emocional suele producirse por los altibajos de ánimo a veces sin motivo o por causas insignificantes. Al final el sentimiento destructivo que provoca la inestabilidad emocional se irradia hacia cualquier parcela de la vida poniendo a prueba el umbral de tolerancia a la frustración. Las personas inestables oscilan fácilmente entre la alegría y la tristeza, la aceptación y el rechazo e incluso entre la sorpresa y la ira. Los cambios de ánimo pueden ser progresivos o pueden producirse radicalmente. De una forma u otra provocan, al final, ansiedad.

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