28/6/15

¿Qué se requiere para ser diagnosticado con Asperger?

 
Para ser diagnosticado de trastorno de Asperger la persona no ha debido tener retraso en la adquisición del lenguaje y su cociente intelectual debe situarse en la normalidad. Ambos aspectos son esenciales para el diagnóstico y diferencian el Asperger del resto de los trastornos generales del desarrollo (TGD) o trastornos del espectro autista (TEA). Sin embargo, tener que integrarse en un entorno que no comprenden o que no está adaptado a sus necesidades influye a la hora de generar otros problemas: ansiedad, depresión, conductas violentas, obsesiones, trastornos alimenticios o del sueño por ejemplo. Todas estas dificultades hacen que el paso por el colegio de un niño con Asperger, desde preescolar hasta el final de su educación, sea bastante más complejo que el de un niño neurotípico.
  Lo más normal es que los niños pasen por la escuela infantil sin que nadie les diagnostique pero, aunque estos niños suelen relacionarse normalmente con su familia, no ocurre lo mismo fuera de ella. A menudo se ven las primeras dificultades cuando entran en preescolar, con problemas de comportamiento (hiperactividad, falta de atención, agresión, rabietas) y porque tienden a evitar la interacción social espontánea o muestran poca habilidad para hacerlo. Tienen problemas para mantener conversaciones simples o tienden a ser repetitivos y perseverantes cuando hablan y/o dan respuestas raras, prefieren las rutinas y no les gustan los cambios, tienen dificultades para regular las respuestas sociales y emocionales (emplean la rabia, violencia, o con excesiva hiperactividad o ansiedad) y tienden a interesarse de forma exagerada en objetos o temas concretos.
  Estos síntomas se parecen a los que definen el autismo en la primera infancia así que los niños con SA pueden verse en la escuela elemental como extraños o con comportamientos inusuales, pero lo más frecuente es que no se pase de ahí y se diluyan en la corriente dominante.
  La mayoría de ellos muestran interés social por otros niños, aunque no mucho. Normalmente tratan de socializarse con un solo niño o con muy pocos y sólo llegan a tener relaciones superficiales. A lo largo de la escuela primaria los problemas pueden pasar de ser suaves y fácilmente abordables hasta graves e intratables. Todo depende de factores como el nivel de inteligencia, el manejo apropiado de los docentes en la escuela y de los padres en casa, el temperamento del niño, y la presencia o ausencia de factores que lo compliquen, como la hiperactividad, problemas de atención, ansiedad, problemas de aprendizaje, etc.





  Durante la enseñanza primaria los niños con SA encuentran las mayores dificultades porque es donde hay menor tolerancia a las diferencias. En esta etapa sus problemas de conducta se suelen atribuir erróneamente a problemas emocionales o de motivación y se crean conflictos con maestros y compañeros. En el patio, la clase de educación física o el comedor estos niños pueden quedarse aislados y/o ser objeto de burlas. Aunque quieren hacer amigos y adaptarse en su entorno no encuentran más que incomprensión y rechazo. Su conducta tiende a empeorar y pueden aparecer cuadros de depresión. En el instituto, afortunadamente, la tolerancia a la excentricidad es mayor y muchos chicos SA hacen amistades con otros adolescentes que comparten sus mismos intereses y, con un poco de ayuda, muchos de ellos consiguen adaptarse al entorno.
  No hay prueba específica alguna que asegure el diagnóstico por lo que es subjetivo por parte de cada profesional. Normalmente, en los casos claros hay coincidencia entre profesionales pero no es raro tener varios diagnósticos para un solo niño. Por otro lado el espectro autista ha crecido tanto que incluye los casos atípicos.
  La relativa novedad es otro factor añadido a la confusión: el desconocimiento general del síndrome explica los diagnósticos alternativos: Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDHA), Trastorno obsesivo compulsivo (TOC), síndrome de Tourette, psicosis, etcétera.


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Fuentes:
[1] Maxine Aston (2008), “Diference can only feel theatening if it exists within the absence of acceptance and understanding” in What is Asperger Syndrome? Maxine Aston. MSc. Health Psychology. C.C.CERT.Relate. C&G 7407 Further Education. Diploma in Casework Supervision . Specialising in relationships affected by Asperger Syndrome. Individual, couple and family counselling. Conference speeches, lectures & workshops
Author of The Asperger Couple's Workbook, Aspergers in Love and The Other Half of Asperger Syndrome.
[2] El Síndrome de Asperger es el término utilizado para describir la parte más moderada y con mayor grado de funcionamiento de lo que se conoce normalmente como el espectro de los trastornos generalizados del desarrollo (o espectro autista). Al igual que las demás condiciones registradas en dicho
espectro, se cree que el SA representa un trastorno del desarrollo con base neurológica, de causa desconocida en la mayoría de los casos, en el cual existen desviaciones o anormalidades en tres amplios aspectos del desarrollo: conexiones y habilidades sociales, el uso del lenguaje con fines comunicativos y ciertas características de comportamiento y de estilo relacionadas con rasgos repetitivos o perseverantes, así como una limitada pero intensa gama de intereses. La presencia de estos tres tipos de disfunciones, cuyo grado puede ir de relativamente moderado a severo, es la que define clínicamente todos los trastornos generalizados del desarrollo, desde el SA hasta el autismo clásico.
[3] Hans Asperger publicó la primera definición del síndrome de Asperger en 1944. Identificó un patrón de comportamiento y habilidades percibido predominantemente en niños varones como "psicopatía autística", un trastorno de la personalidad. El patrón incluía una "ausencia de empatía, reducida habilidad para las relaciones sociales, conversaciones solitarias, un profundo arraigo a un interés especial y movimientos torpes". Asperger llamó a sus pacientes "pequeños profesores", debido a sus extensos conocimientos en su tema de interés particular. Por otro lado El Dr. Bauer, pediatra especializado en problemas del desarrollo y director de la Unidad Pediátrica del Desarrollo en el Hospital Genesee en Rochester. Ha sido consultor de varias agencias estatales y privadas, así como de los programas BOCES, en Maine y en Nueva York, y ha expuesto con frecuencia a grupos de padres y profesionales temas relacionados con los trastornos del desarrollo infantil. En 1995 escribió un artículo sobre autismo en el American Academy of Pediatrics Journal, Análisis de la Pediatría. Sus intereses personales dentro del desarrollo infantil incluyen a los niños con todos los niveles de autismo y problemas de atención y aprendizaje en la edad escolar. De él se obtiene en este texto la descripción de cómo puede ser el paso por el colegio de un niño con Asperger, desde preescolar hasta el final de su educación.
[4] Mercedes Belinchón, Juana María Hernández y María Sotillo. Síndrome de Asperger. Una guía para los profesionales de la educación. (2009) Universidad Autónoma de Madrid.
[5] María Jesús Mardomingo, psiquiatra y pediatra del Hospital Gregorio Marañón. Psiquiatría del niño y adolescente : método, fundamentos y síndromes (1994), Madrid, ediciones Díaz de Santos.

Sacha Sánchez-Pardíñez