19/12/12

A través de la Fundación Angel Rivière:

A través de la Fundación Angel Rivière:

 El profesor de la Universidad de Salamanca Ricardo Canal Bedia, miembro del Patronato de la Fundación Ángel Rivière y especialista en TEA, escuchó en el informativo de Onda Cero del viernes 14 a las 14 horas una de estas noticias. La criminóloga Beatriz de Vicente comentó el suceso mencionando el Síndrome de Asperger que supuestamente padecía el autor de los hechos. Es sólo un caso entre muchos, y ésta es la respuesta del profesor Canal Bedia: Acabo de oír estupefacto las declaraciones de Dña. Beatriz de Vicente sobre la tragedia por el colegio de Connecticut.

No quiero entrar a opinar sobre las circunstancias que llevaron a ese muchacho a hacer lo que hizo. Siento una gran aflicción por la tragedia de tantos niños muertos y me uno al dolor que tienen que estar sufriendo las familias y amigos de las víctimas. Yo no soy tan atrevido como esta señora criminóloga, no tengo tantos datos como parece tener ella. Pero sí tengo algo que ella no parece tener: Tengo 30 años de experiencia tratando con personas con autismo y síndrome de Asperger, lo que me proporciona sensibilidad hacia colectivos que como éste sienten la discriminación día a día, y, además, soy capaz de reconocer la ignorancia y los prejuicios de algunas personas que a veces hablan sin saber lo que dicen o sin haber contrastado los datos, o ambas cosas.

 Esta señora habla de oídas ya que, según ella, “resulta que este chico parece ser padecía un síndrome de Asperger…” Señora, ¿lo padecía o no lo padecía? ¿Está segura de que Adam Lanza tenía Asperger? Si lo está, dígalo claramente, si no lo está, cálleselo y no lance una insidia con ese “resulta que parece” que hace más daño de lo que usted es capaz de imaginar. Y este es un hecho del que yo estoy totalmente seguro. Sin embargo, esta no es mi mayor queja, ya que opinar sobre hechos trágicos confundiendo a sus oyentes es un problema de la emisora que, de alguna manera, debería reparar el daño que ha hecho dando voz a quien se excede en comentarios gratuitos y dañinos. El síndrome de Asperger no es un trastorno de personalidad, señora de Vicente. Es un trastorno del desarrollo que afecta, efectivamente, a la interacción social, entre otras cosas. Léase, al menos una vez, los manuales de diagnóstico.

Estas personas no son asesinos en potencia y no hay por qué tenerles miedo, que es lo que usted ha conseguido: que muchos niños, compañeros en las escuelas de niños con Asperger, y sus padres, quizá a partir de hoy, empiecen a sentir que se sientan ante alguien que un día puede asesinarlos. Ya, ya. No con un arma automática, pero sí con un cuchillo ¿no ha dicho eso? Y eso no es verdad. Los chicos con Asperger tienen dificultades para entender las relaciones sociales y para participar en los intercambios sociales propios de las personas de su edad, pero la timidez no es una característica de su manera de ser. Son personas que buscan la interacción social, a las que les gusta hablar con la gente, contarles sus intereses (generalmente muy peculiares e intensos), pero son muy ingenuos, no tienen dobles intenciones. Su inocencia es tal que, efectivamente, algunas veces son objeto de burlas por parte de personas que no tienen la información suficiente sobre el síndrome de Asperger, pero no son agresivos. Además, con ayuda aprenden muy bien las normas y las respetan una vez aprendidas. Quizá sus mayores enfados, que no pasan nunca de las palabras, se deben precisamente a no entender una norma o a que alguien no cumple una norma y ellos no entienden por qué.

Estas personas son tan violentas como usted o como yo, es decir, nada violentas y, si alguna vez reaccionan con agresividad, ésta nunca es planificada. Precisamente, las dificultades de planificación son una característica habitual de estas personas, lo que no les impide, sin embargo, llegar a finalizar estudios universitarios (aproximadamente un 50% de las personas con Asperger llegan a la universidad, según estudios realizados en el Reino Unido y en Estados Unidos) y tampoco les limita en su funcionamiento intelectual que suele ser medio o alto.





 Ya para terminar. Es de risa que usted se atreva a decir que este chico asesinó a más de 20 personas porque “interpretaría que su madre quería más a los alumnos que a él mismo” ¿Tiene usted una bola de cristal? Yo tengo otra interpretación basada en las aportaciones de neurocientíficos, como Simon Baron-Cohen de la Universidad de Cambridge: Posiblemente, como otros criminales masivos, esta persona, disfrazada de militar, educado en un entorno donde se valora el poder de las armas, no sintió el menor atisbo de piedad por las personas a las que estaba asesinando. No pensó ni por un momento en ellos ni en sus familias. Esta persona que perdió el contacto con su padre cuando aún era niño y pudo haber crecido en ausencia de afecto, o con un sentimiento de odio, o indiferencia que, unido a algunas características genéticas, pudieron hacerle vulnerable a este comportamiento asesino. Señora de Vicente. En este último párrafo he dicho casi (solo casi) lo mismo que usted, pero sin hacer daño a nadie. Como ve, es posible. Por favor, inténtelo la próxima vez.