10/7/11

Incidencia de los factores ambientales en el S.A. y otros TEA



   El síndrome de Asperger es un trastorno del desarrollo que afecta la capacidad de una persona para socializar y comunicarse eficazmente con los demás. Los niños con síndrome de Asperger normalmente exhiben torpeza social y absorción de todo interés en temas específicos. Estos trastornos implican problemas con las habilidades sociales y comunicación. Aunque no existe cura para el síndrome de Asperger si su hijo tiene esa condición un tratamiento adecuado puede ayudarle a aprender a interactuar con éxito en situaciones sociales así como ayudarle a mejorar en el resto de síntomas que presente.
   Los síntomas del síndrome de Asperger pueden incluir:
• Participación en conversaciones unilaterales sin darse cuenta si el agente de escucha es escuchando o tratando de cambiar el tema.
• Comunicación no verbal inusual como la falta de contacto visual, algunas expresiones faciales, o cuerpo extraño (posturas y gestos).
• Obsesión intensa con temas específicos.
• No parecen ser sensibles a los sentimientos de los demás o simpatizar con los otros.
• Puede que hable con voz monótona, robotizada o inusualmente rápida.
• Se mueve torpemente, con mala coordinación
   A diferencia de los niños con las formas más graves de trastornos del espectro autista aquellos con el síndrome de Asperger no tienen retrasos en el desarrollo de habilidades de lenguaje.
En la primera infancia , los niños con Asperger pueden ser bastante activos. En la edad adulta, las personas con el síndrome de Asperger pueden experimentar depresión o ansiedad.
   Causas: No está claro lo que causa el síndrome de Asperger aunque se sabe que hay una carga genética importante. Debido a que el síndrome de Asperger varía en gravedad y signos, puede ser difícil hacer un diagnóstico. Si su niño muestra algunos signos de síndrome de Asperger, el médico puede sugerir una evaluación completa por un equipo de profesionales. Esta evaluación incluirá probablemente observación a su hijo y hablar con usted sobre el desarrollo del niño. Se le preguntará acerca de interacción social, habilidades de comunicación y amistades de su hijo. Le realizarán una serie de pruebas para determinar su nivel de intelecto en las áreas de expresión, lenguaje, etc. Las pruebas también pueden identificar otros problemas emocionales, conductuales y psicológicos.    Lamentablemente, algunos niños con síndrome de Asperger pueden inicialmente ser confundidas con otro problema, como el trastorno de déficit de atención con hiperactividad (ADHD) o trastorno obsesivo-compulsivo, posiblemente porque los síntomas de algunas condiciones son similares a las de Asperger. Además, estas otras condiciones pueden coexistir con Asperger, lo que puede demorar el diagnóstico.




   Recientes estudios determinan que el ambiente influye más en el autismo que la genética:
   Los factores ambientales pueden jugar un papel más importante en el autismo de lo que se pensaba antes, algo que inclina la balanza lejos de lo genético, sugieren dos estudios: En una de las investigaciones, un equipo de la Universidad de Stanford comparó casos de autismo en gemelos idénticos y mellizos y halló que en los gemelos fraternales —que comparten sólo la mitad de los mismos genes— existe una alta incidencia de autismo, lo que sugiere que otros factores que los genéticos pueden provocar el autismo. En otro estudio, investigadores de la aseguradora de salud Kaiser Permanente hallaron que madres de niños con autismo tenían el doble de probabilidades de haber ingerido un antidepresivo común durante el año anterior a su embarazo que madres de niños sanos. El riesgo era aún mayor —con un aumento de tres veces— cuando el medicamento era tomado en el primer trimestre del embarazo. Los hallazgos, publicados en la revista Archives of General Psychiatry, sugieren que algo en el ambiente del nacimiento —fármacos, sustancias o infecciones— pueden desencadenar el autismo en niños que ya están genéticamente predispuestos a desarrollar la enfermedad. Quedó bien establecido que factores genéticos contribuyen al riesgo de autismo. Ahora tenemos fuerte evidencia de que, encima de la herencia genética, un ambiente prenatal compartido puede tener un papel mayor a lo pensado en el desarrollo de autismo.
   La noticia de que un estudio financiado por los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos (NIH) concluyó que los factores ambientales influyen más que la genética en la presencia de trastornos autísticos no sorprende a los padres de niños con estos diagnósticos.
Varios testimonios afirman que: Llevamos años diciendo que no puede haber un crecimiento tan grande (de casos de autismo) si no hay un factor ambiental. No hay epidemias genéticas, así que eso confirma lo que hemos venido observando en las familias, sabemos que tiene que haber un factor ambiental.
   La prevalencia de autismo a nivel mundial se estima entre 1 por cada 50 niños a 1 por cada 90.
   El estudio encontró que los factores genéticos explicaron el 37% de los casos de autismo auqnue estudios anteriores con gemelos habían estimado la herencia genética del autismo en hasta un 90%.

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Fuentes:
El Nuevo día.com
Terra.com
Medicanoticias.com