2/5/11

Mamá, ahora ya sabemos lo que me pasa, ya sabemos que no soy una hija de puta, como ellos decían




La historia se repite una vez tras otra. Los afectados por Síndrome de Asperger sufren calificaciones de lo más diverso: pedantes, altivos, orgullosos, maleducados... hasta cosas peores.
He encontrado, en El faro Digital,  un documento testimonial que me ha parecido muy representativo de lo que ocurre. Reproduzco unos fragmentos y os dejo el enlace para que podáis leerlo entero:
... Una chica excepcional en cuanto a su cociente intelectual, capaz de estudiar lo que quiera. Ése es uno de los rasgos más característicos de las personas con síndrome de asperger, un trastorno general del desarrollo que desarma socialmente a quien lo tiene, esté o no diagnosticado.
... Niños inteligentes, con un habla perfecta que puede resultar hasta pedante, y que se obsesionan con un tema y cuando lo hacen no saben hablar de otra cosa.
... Niños que pueden parecer maleducados porque no entienden las convenciones sociales.
... Niños que son el blanco perfecto para sufrir acoso escolar. Sobre todo, porque no se dan cuenta de ello.
Lo corriente, lo normal, lo frecuente tras realizar el diagnóstico y confirmar la sospecha es tener una sensación contradictoria: pesadumbre, aunque también alivio.
 -  “¿Y ahora qué?”  (Pregunta la madre)
- “Mamá, ahora ya sabemos lo que me pasa, ya sabemos que no soy una hija de puta, como ellos decían”.
Una y otra vez, siempre lo mismo...






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