8/5/11

Los Trastornos del espectro Autista son trastornos malditos.




   El autismo es un trastorno poco conocido y, en buena parte, maldito. Los humanos somos una especie social, quizá la que más del Universo, necesitamos el contacto con los otros, vernos, tocarnos y oírnos, aunque sea a distancia. Buscamos rastros de vida en otros planetas, murmullos procedentes del otro lado de la Galaxia y en lo más profundo de nuestro corazón sabemos que es porque nos aterra estar solos. Entre los castigos más duros de nuestra sociedad hemos inventado las cárceles, el ostracismo, el destierro, las celdas de aislamiento,…. Castigamos a estar solos. La persona con autismo vive aparentemente en una celda personal e invisible, de donde no puede salir, ni nosotros conseguimos entrar. Su cerebro es incapaz de seguir las pautas normales de comunicación, no puede “ponerse en nuestro lugar” ni entiende nuestros gestos, no se relaciona con otros niños de una forma normal, es una discapacidad de la sociabilidad. (José Ramón Alonso Peña).
   El síndrome de Asperger afecta a niños y adultos modificando sus habilidades de socialización y comunicación. Se diferencia del autismo de Kanner proque el segundo asocia la falta de habilidades de comunicación con problemas de aprendizaje y/o cocientes intelectuales bajos. Pese a las duferencias son más las similitudes según el Manual de Diagnóstico DSM-IV, y el CIE10, recomendado por la OMS, ambos usados por psicólogos y psiquiátras de todo el mundo, que definen el síndrome de Asperger como un trastorno autista que está relacionado con el autismo de Kanner pero con menos síntomas o menos graves. El autismo “puro” (tipo Kanner y sin comorbilidades) es raro, el síndrome de Asperger se presenta con mucha más frecuencia, pero tanto en un caso como en el otro la causa exacta que lo produce es todavía desconocida para los científicos aunque hay un claro vínculo genético.
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   Las modificaciones autistas se atribuyen a daños cerebrales, desarrollo anormal antes del nacimiento, durante el parto o después del nacimiento. Aunque los primeros signos de un trastorno autista aparecen poco después de nacer (en casos severos) por lo general es a los 3 o 4 años cuando los padres observan anormales modificaciones en el comportamiento del niño o niña. La principal dificultad de niños con trastornos autistas es interactuar con las personas de alrededor. Les cuesta interpretar las emociones de otras personas y tienen problemas a veces para obedecer reglas simples, lo que les lleva a tener grandes dificultades (en casos graves, insisto) para scudir a una escuela regular a menos que dispongan de recursos y los apoyos que necesitan. La mayoría de personas con un trastorno del espectro autista muestran interés obsesivo por acciones repetitivas, no tienen facilidad para ponerse en el lugar de los otros (teoría de la mente) y no disfrutan del juego imaginativo: los juegos son casi los mismos cada día. Su capacidad de comunicarse con otros está perturbada ya que en los casos más graves no tienen lenguaje oral, no pueden siquiera mantener una conversación ni utilizar palabras en frases significativas cortas, a menos que dispongan de sistemas aumentativos y alternativos de la comunicación.


   Con los TEA (Trastornos del espectro Autista) se aprende cada día. Los padres y madres, los pediatras, los psicólogos y los maestros deben conocer muy bien el autismo, trastorno que hoy por hoy despierta muchos enigmas para la ciencia médica. Sí se sabe, sin embargo, que el autismo y el síndrome de Asperger son patologías con una base genética y un sustrato orgánico y que alteran la función ce y como consecuencia el comportamiento de la persona.  Solo en los últimos años hemos empezado a entender los mecanismos y fundamentos del autismo, por qué se origina y cómo afrontarlo.
  Para los familiares directos de los afectados al dolor de una discapacidad crónica y sin cura se une una condena social injusta y la sensación de fracaso personal. Aunque aún queda mucho camino por recorrer nunca hemos tenido tantas posibilidades como ahora, ni las posibilidades para el futuro cercano eran tan esperanzadoras, ya que la investigación está proporcionando datos contrastables sobre las estructuras y funciones cerebrales afectadas y algún día quizá sabremos cómo evitar este trastorno neurológico. De momento sabemos cada vez más cómo diagnosticarlo antes y cómo tratarlo mejor.
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 ‪‬   En la actualidad, bastantes niños afectados con cualquiera de los diferentes TEA pueden incorporarse a clases ordinarias ya que existen métodos para mejorar sus habilidades sociales, académicas y de comunicación. Aunque aún más de la mitad de las personas con autismo necesitan apoyo a lo largo de su vida muchos pueden aprender a hacer un trabajo productivo y todos pueden y deben participar en la vida de la comunidad. Pero aún es demasiado frecuente la tristeza y el aislamiento de los Asperger en la escuela y, como consecuencia de sus dificultades, el aislamiento de la unidad familiar  al completo de la vida social. Aún con demasiada frecuencia los Asperger tienen pocos amigos, o ninguno, son acosados y molestados por sus compañeros y se convierten en el foco de  burlas y chantajes. Resulta evidente que en nuestra realidad educativa no es bueno pertenecer a una minoría, o no conocer las normas sociales, o no ajustarse a los cánones establecidos por nuestra cultura. Seguramente porque la escuela es transmisora y reproductora de la ideología imperante, asegurando así que llega al mayor número de ciudadanos y ciudadanas posibles. Menospreciar su capacidad de adoctrinamiento al servicio de la mayoría sería perder la batalla por la igualdad puesto que resulta evidente que en nuestra realidad educativa no es bueno pertenecer a una minoría, o no conocer las normas sociales, o no ajustarse a los cánones establecidos por nuestra cultura. Seguramente porque la escuela desde su inicio no ha sido más que un mero transmisor y reproductor de la ideología imperante y mayoritaria, para asegurar así que llega al mayor número de ciudadanos y ciudadanas posible, no debemos menospreciar su capacidad de adoctrinamiento al servicio de la mayoría. Segregar NO ES EDUCAR.



   Los niños diagnosticados con el síndrome de Asperger constituyen un reto especial en el medio educativo. Los niños con SA no entienden bien las reglas sociales convencionales y tienen dificultades en sus relaciones interpersonales. Su inflexibilidad y su falta de capacidad para aceptar los cambios hace que se estresen con facilidad y sean emocionalmente vulnerables. Obviamente, no todos los niños con Asperger se parecen entre sí. De igual modo que cada niño con Asperger tiene su propia personalidad única, los síntomas "típicos" del síndrome se manifiestan de modo diferente en cada una de las personas. En consecuencia, no existe una receta única que se pueda aplicar en clase para todos ellos, al igual que ningún método educativo responde a las necesidades de todos y cada uno de los niños que no están afectados por el síndrome. Estos niños evolucionan, pero sus avances nunca se realizan al ritmo que llevan los demás o por el mismo camino. En algunos aspectos evolutivos habrá un nivel adecuado a su edad, o incluso superior, y en otros estarán atrasados para su edad. Eso es precisamente el autismo: un trastorno del desarrollo.
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Fuentes para este artículo:
- https://www.facebook.com/home.php#!/notes/madres-de-ni%C3%B1os-con-s%C3%ADndrome-de-asperger/comprender-al-estudiante-con-s%C3%ADndrome-de-asperger-orientaci%C3%B3n-para-profesores/223526437663905
- http://somosdiversidad.webnode.es/news/respeto-por-la-diversidad/
- http://guidewhois.com/2011/04/sindrome-de-autismo-y-asperger-semejanzas-y-diferencias/
- http://www.rss-to-javascript.com/es/author-article/la-lucha-de-asperger/7d9bab4bfd
- http://jralonso.es/2011/05/07/autismo-y-sindrome-de-asperger/